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12/2/10

Te la canto en peronés

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Un día como hoy pero hoy, por alguna extraña razón, se nos vino a la mente aquella quimérica epopeya alguna vez recordada en este pasquín en la que durante el mes de agosto de 1949 un grupo de juristas, filósofos y cuadros neuroperonistas juntóse en un oscuro Salón del Congreso para pergeñar un plan secreto, maravilloso y fantástico: el peronismo, toda vez que había trascendido su condición de movimiento político, se asemejaba ya más a la de nacionalidad. Toda Nación se compone de tres elementos: pueblo, gobierno y territorio. El peronismo ya tenía dos de ellos. Un osado propuso que se destine una porción del suelo argentino a la nación peronista. Otro gritó que ese lugar debe ser el Partido de La Matanza.
Nuevas fuentes investigativas revelan que en algún momento de la velada, una vez acabado el vermouth y los refrigerios chacinados que le daban sentido a la presencia de tan curiosas personalidades en el Palacio Legislativo, los ilustres comensales no encontraron palabras para putear acabadamente a uno de ellos, el responsable de los salamines.
Largas horas tuvieron que pasar para que, en un clima denso y cortante, uno de ellos propusiera una diagonal. Dado que no existía aún puteada que alcanzara para que el incauto de la picada expiara su culpa decidieron que, primero, tenían que inventar un idioma. El idioma peronista. El Peronés.
Decidieron que la lengua peronista debía poseer determinadas características, inherentes al Gran Movimiento que Todo lo Contiene, lo Abarca y lo Condensa. El más flaco de todos opinó de forma muy segura que la lengua peronesa, como las demás lenguas indoeuropeas en general, debía ser una lengua flexiva de tipo fusional con un mayor grado de síntesis nominal que las actuales lenguas romances, en la cual debía dominar la flexión mediante sufijos, combinada en determinadas veces con el uso de las preposiciones; mientras que en las lenguas modernas derivadas dominan las construcciones analíticas con preposiciones, habiéndose reducido la flexión nominal a marcar sólo el género y el plural, conservando los casos de declinación sólo en los pronombres personales (teniendo estos un orden fijo en los sintagmas verbales).
Prosiguió su alocución argumentando sólidamente que aunque el peronés en su forma clásica actualmente no es la lengua nativa de ningún grupo y, por tanto, sea una lengua muerta, éste daría origen a un gran número de lenguas europeas, denominadas lenguas romances, como el castellano, el francés, el italiano, portugués, el catalán, el gallego, el rumano, y otras de menor difusión (el asturleonés, el aragonés, el occitano, etc.), y también influirá en las palabras de las futuras lenguas modernas.
El silencio general, luego de semejantes cimientos argumentativos esgrimidos por el flaco alto, sólo fue interrumpido cuando uno de los presentes se animó agregar: “Flaco, eso yo lo leí en Wikipedia, ¡es la definición del Latín!”.
Nunca más hablaron del tema. Era muy tarde, de madrugada. Solo levantaron sus papeles, libros y borradores y se marcharon del Palacio cantando en voz bajita:

Pueri Peronista

Pueri peronista pueri,
Uniter omnes triumphabimus
Et dabimus sicut semper
Corde vociferationem:
Vivat Perón, Vivat Perón.

Per magnum argentinensem
Qui perpetue lavoravit
Ut in populo imperet
Aequitas et etiam amor.

Perón, Perón,
Quam magnus es,
Meus Dux Dux,
Quantum tu vales;
Perón, Perón,
Magnus auriga,
Et operosus primus es.

Iuxta socialia principia
Qua instituit Dux Perón
Totus populus est iunctus
Et toto corde proclamat:
Vivat Perón, Vivat Perón.

Per magnum argentinensem
Qui bene scivit seducere
Maiorem populi turbam
Cum fortuna propugnando.

Perón, Perón...

Gracias Fede Scigliano, traductor peronés y neuroperonista.

14/12/09

Pe-ronin

2 comentarios /
Un día como hoy pero de 1702 un total de cuarenta y siete Ronins japoneses se quitan la vida en honor a su líder el compañero comandante Asano, quien fuera humillado un año antes por la burocracia sindical japonesa personificada en el negro Kira Kozuke-no-Suke Yoshinaka. El rito marcó un antes y un después en la historia japonesa, instalando a aquellos sucesos como leyenda nacional del país nipón. Los 47 Ronins planearon durante un año la venganza, período que se dio en llamar "la resistencia ronista", liderada por el delegado Ōishi.

Para poder burlar la inmensa red de seguridad personal que le cubría las espaldas a Kira, los 47 Ronins se hicieron pasar por monjes y comerciantes, y entraron en su ciudad en grupos pequeños y dispersos.

Eventualmente se corrió la bola de que el pueblo se había llenado de samurais, y entonces Oishi (que es como el japonés Ishi pero con O, y que en vez de salir a cazar traidores en el conurbano salió a vengar burocratas en Japón, pero la Historia del Peronismo es Una) tuvo una idea genial: empezó a salir de putas, emborracharse y hacer papelones públicos durante un año entero.

Lo odiaron. Lo odió el pueblo japonista que esperaba ansioso su venganza. Lo consideraron un cagón, un traidor, indigno de ser samurai, indigno de su investidura. Lo pateaban cuando descansaba su resaca en la sombras. Lo escupían también. Le tocaban la cara, que por alguna razón es lo peor que le podés hacer a un japonés poronga.

Kira, eventualmente, bajó la guardia, convencido de que Oishi no era una amenaza.
Oishi viajó a divorciarse de su mujer, para evitarle represalias por lo que iba a hacer.
Luego atacaron. En una cena anterior, renovaron sus votos. El japonés Oishi les pidió a los muchachos que no se zarpen con las mujeres y los niños. El código samurai no obliga a la piedad con los no combatientes, pero tampoco la prohíbe.

Se cargaron a Kira. Restituyeron el clan Asano en el poder. Luego, todos, se quitaron la vida. Sus ropas y armaduras (que fueron hechas a mano para no despertar sospechas al adquirirlas) descansan en un templo que visita, al día de hoy, todo el pueblo peronista de Japón.