Un día como hoy pero ayer estuvimos dando vueltas por internet y una cosa nos llevó a otra y terminamos leyendo sobre un brebaje peronista si los hay: Fernet con coca. Bebida espirituosa del peronismo nacional, bebida militante por excelencia: se sabe que en toda
peña/fiesta/rejunte de la nocturnidad peronista sobrará cerveza y whisky y gancia y cinzano y vino si hay Fernet para que dure toda la noche.
En la dinámica del combate social, la dicotomía es clara: la gente bien toma Gancia, excepto entre los pibes "del campo", que siendo del interior, olvidan su condición político-social para sucumbir ante una leve penetración que el campo nacional y popular pudo hacer en su comportamiento de clase.
Durante el colapso social del 2001, la bebida había tomado tanto arraigo en el pueblo que se negó a su desaparición y el peronismo innato de la sociedad supo organizar los recursos del sector productivo para asegurarle a la ciudadanía versiones accesibles al bolsillo post-devaluación: así fue que surgió el Fernando, una versión barata y premezclada del fernet con coca que pronto fue también versionada por otras versiones más baratas todavía, y más premezcladas. Luego, con la resurrección de la clase media que se produjo en manos del "enemigo de la clase media", es decir, Kirchner, aparecieron versiones caraduras, versiones de la abundancia, que son más caras que el Fratelli-Branca, pero de evidente menor calidad.
El origen de la poción argenta es dudoso y oscuro: ¿quién fue el primero que lo mezcló?, ¿fue acaso un cordobés?, ¿qué motivaciones lo inspiraron?, ¿gástricas?, ¿fiesteras? Difícil que alguna vez se dilucíde semejante misterio, y sobrarán siempre historias, elucubraciones, teorías, engaños.
Ahora, lo que sí se sabe con seguridad es que cosa no es fernet con coca. La proporción en la que las dos bebidas deben ser mezcladas, aún cuando es incierta y discutida, se maneja en un cierto rango conocido por toda la sociedad. Así es que uno puede pedirse un fernet livianito, o un fernet "sonrisa de león", que viene más cargadito y te marchita los labios en el primer trago.
Lo que de ninguna manera es cierto, aquello en lo que todos los argentinos de bien podemos ponernos de acuerdo y prácticamente considerarlo una política de estado, es que el fernet con coca no se hace así:

No señores, para eso hacelo puro.
Clarín miente.