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7/7/08

El guardián entre el Centeno

Un día como hoy pero del año 1977 fueron secuestrados varios abogados, muchos de ellos, peronistas y militantes. Entre ellos estaba Norberto Centeno, abogado laboralista, comprometido y compañerazo. Él y tantos otros bogas peronistas dejaron su vida por una causa que hoy está más viva que nunca. Él y tantos otros bogas se hacen presentes cada vez que con el "Derecho" se hace "Justicia".
Por el doctor descamisado pero de corbata, va este regalo de Salinger para los peronistas que leen en alpargatas porque es más cómodo.

7 comentarios /:

mario enrique dijo...

Entre la tarde del 6 y la madrugada del 13 de julio de 1977 fueron secuestradas en Mar del Plata once personas, entre ellas varios abogados. La lista incluye a los letrados Norberto Centeno, Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alaiz, Camilo Ricci, Carlos A. Bozzi y Tomás J. Fresneda. Las otras cinco personas fueron José Verde y su esposa, María de las Mercedes Argañaraz de Fresneda –embarazada de 4 meses- Maria Esther Vázquez de García y su esposo Néstor Enrique García Mantica. De todos ellos, solo José Verde y su esposa, el Dr.Camilo Ricci y el Dr. Carlos A. Bozzi sobrevivieron a aquellos trágicos días. La simultaneidad del secuestro de seis abogados en solo dos días, y el alojamiento de los mismos en las instalaciones del viejo radar situado en la Base Aérea cercana a la ciudad de Mar del Plata, bautizó a esa noche como LA NOCHE DE LAS CORBATAS.

Una de las páginas mas oscuras de la historia del proceso militar que comenzó un 6 de julio de 1977 a las 20 horas cuando secuestraron de su estudio al doctor Salvador Manuel Arestín. Al día siguiente se llevaron a Fresneda junto a su mujer embarazada, Centeno, Alais, Carlos Bossi y Camilo Ricci. Todos ellos fueron llevados a la estación subterránea de radar, conocida posteriormente como "La Cueva". Uno de los centros clandestinos de detención, el cual, estaba ubicado en las inmediaciones de la Base Aérea de Mar del Plata y a cargo del ex Coronel Pedro Alberto Barda. Allí fueron destinados desde mediados de junio, cuando los secuestraron en Neuquén, el doctor Candeloro junto a su esposa, Marta Haydeé Garcia de Candeloro, la única sobreviviente de la noche de las corbatas.
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Candeloro era un abogado laboralista. Precisamente él se desempeñó en los inicios de su carrera junto a Norberto Oscar Centeno, co-autor de la Ley de Contrato de Trabajo. Raúl Hugo Alais, el español Salvador Manuel Arestín y Tomás Fresneda -quién desapareció junto a su esposa embarazada de ocho meses-, se desempeñaban en la presentación de Habeas Corpus de las detenciones ilegales de aquella época.
Además Candeloro junto a Juan Ernesto Méndez, José Luis Ventimiglia, Eduardo Antonio Salerno, Eduardo Andreotti Romanín, Raúl Begue y Armando Fertita habían conformado una Asociación Gremial de Abogados.
Queda claro entonces que el objetivo de la noche de las corbatas fue eliminar a un grupo de abogados que además de defender los derechos de los trabajadores entorpecían el accionar del poder económico y del Plan de Martínez de Hoz. Cuyas consecuencias pagamos hasta nuestros días, debido a un fuerte endeudamiento externo iniciado a partir de 1976.
Alais, Candeloro, Fresneda, Arestín, Bozzi, Centeno, Ricci. Su desaparición tuvo que ver con un compromiso profesional y humano al que le dieron la espalda gran parte del Poder Judicial y el mismo Colegio de Abogados de Mar del Plata.
Estos hombres a los que no los doblegaba ninguna flexibilización laboral fueron detenidos, torturados y desaparecidos por la más sangrienta represión que conoció nuestro país.
Un golpe cívico-militar con responsables fuera y dentro de las fuerzas Armadas. Y un nudo. Un nudo en la garganta por el recuerdo y la indignación, de aquellos nudos de las corbatas que se llevaron en esa siniestra noche de 1977.

Secretaria de cultura, prensa y propaganda
Partido Justicialista Tandil
Dr. Mario Enrique Abait

Johnny G. dijo...

Una pregunta aparte de este post, con el cual estoy de acuerdo, apoyando la memoria de los abogados (y de todos aquellos) desaparecidos.

Mi pregunta es: ¿Todo aquel que no piense como ustedes es, de entrada, "gorila"? O, quizás, más ampliamente, ¿El que no se reconoce en Perón y Evita es detestable, despreciable, automáticamente descalificado?

Me gustaría tener una respuesta, gracias.

Un Día Peronista dijo...

Estimado johnny g, con gusto le daremos una respuesta a su pertinente y atinada pregunta. Gorilas hay muy pocos aunque muy poderosos. El resto somos todos peronistas, incluso usted aunque no lo sepa. Imagínese, johnny, que todos los peronistas pensemos lo mismo respecto a temas futbolísticos o amorosos. La vida sería un embole y estaríamos peleándonos todos por la misma mina.
En segundo lugar, le tenemos que confesar que nos aliviaría mucho trabajo que lo que usted llama "descalificar" pudiera realizarse de forma "automática". En cambio, nos tenemos que sentar a hacerlo "manualmente" con la sola esperanza de que los que todavía no saben que son peronistas, no jueguen para el otro equipo.
Saludos.
Los Autores.

Ni buena ni mala... dijo...

Siempre me pregunte porque la clase media urbana no era peronista. Ahora entiendo, es que no se han dado cuenta que lo son. Gracias por esclarecerlo.
Ya decia JPF "Porque en esa poderosa indefinición el peronismo se da el lujo de serlo todo."

pili y mili de angeli dijo...

Peronistas somos todos...y sí, todos tenemos un lado oscuro del que avergonzarnos. Salvo los oscuros de piel y alma que hacen de la verguenza ostentación y se proclaman peronistas. Lo que es lo mismo que alguien salga a la calle a proclamarse pederasta o ladrón. En fin dijo Serafín, al pan pan, y al vino Tomba.
Pili y Mili De Angeli.

Johnny G. dijo...

A los autores:

Me considero (y la mayoría de los que me conocen en cierta medida) una persona instruida, culta y con un amplio sentido comunitario.

Asimismo, tengo conciencia de no ser peronista, y de discrepar profundamente en los métodos peronistas, no así en algunos de sus fines básicos (sociedad igualitaria, clase obrera pujante, acceso básico y asegurado a educación, salud, vacaciones, etcétera).

Asimismo, no me reconozco en Perón ni en ciertos dogmatismos de su línea de pensamiento y acción.

No soporto, sin ir más lejos, el asilo a nazis huidizos de procesos judiciales obligatorios para el bien de la humanidad, sin que esto afecte por otra parte, mi reconocimiento hacia los logros de sus primeras presidencias.

Tampoco quiero que crean que por el hecho de no ser peronista, pertenezco al bando de "los malos" (los maniqueísmos y el pensar en absolutos son características por excelencia de los necios). Si hay una corriente política que me identifica, sería el socialismo francés (poniendo a Miterrand como expresión del mismo). Aún así, no me cierro mi posición política como si fuera una biblia a la que hay que adorar, respetar y seguir a rajatabla. Si se cometen errores, serán asumidos, y porqué no, hasta cambiaría mi postura política. Esto, claro está, no es religión, por lo que nadie me puede considerar un apóstata, al reconocer errores y tratar de mejorarlos, llegando a cambiar el pensamiento político en caso necesario.

Creo que es ésta la postura que me diferencia radicalmente del peronismo: yo soy capaz de cambiar mi postura política y no idolatrar al líder político como si de un Dios se tratara (bueno, quizás mi ateísmo también tenga algo que ver en mi posición contra los líderes infalibles). Desgraciadamente, no he visto una evolución positiva del peronismo como movimiento; es una lástima, porque sus piedras y argumentos angulares son lo suficientemente sólidos como para marcar un rumbo con rostro más humano para la sociedad.

Esteban dijo...

Este blog está muy bueno, me mató lo de los consoladores, te voy a agregar, porque también estuve en la plaza. Abrazo.