Un día como hoy pero el 9 de octubre del año 2000, en pleno gobierno de la Alianza, vovió a abrir la editorial Siglo XXI Argentina, luego de que la Dictadura la obligara a cerrar y quemara varios de sus títulos históricos. En ese momento “Charly” o “Carlitos” pasó a ser “Carlos” Díaz, el nuevo editor general de Siglo XXI Argentina. Tenía tan sólo 25 años, recién graduado de Sociólogo en la UBA y se animó a hacerse cargo de un “proyecto político-cultural” que desafiaba a la crisis económica con criterios empresariales y editoriales poco recomendados por el empresariado tradicional y ortodoxo.
Hoy, a 10 años de aquél comienzo, aparece un reportaje muy piola a Carlos Díaz en página 12 en el que dijo algunas frases como estas:
“El 1º de enero de 2002 tuvimos que dar un giro de ciento ochenta grados en la estrategia que habíamos planteado porque se volvió imposible importar. Apelamos a la famosa sustitución de importaciones y empezamos a hacer acá los libros más importantes que importábamos. Al mismo tiempo aceleramos el proceso de desarrollo de nuestro catálogo”.
“Tenemos que ser una empresa en el sentido estricto de la palabra; si no somos rentables, cerramos. Pero es una empresa un poco atípica. Siglo XXI cumple ahora 45 años y nunca repartió el dinero entre sus accionistas. Siempre que hubo ganancias, se reinvirtió en la editorial”.
“No soy un analista político, pero mi sensación es que el pragmatismo de Kirchner, en el buen sentido de la palabra, le permitió realizar una gestión que nadie esperaba, con una cantidad de cambios importantes, que tampoco nadie esperaba en el corto plazo, y esto generó mucho entusiasmo en los que somos más jóvenes. Para alguien como yo, que creció rodeado de desilusión, sin esperanza en lograr grandes cambios en la sociedad, ahora que veo que fue posible me es muy difícil mantenerme distante del kirchnerismo”.
“Un título que vende 300 ejemplares por año es buenísimo para nosotros. Ese es el sostén verdadero de Siglo XXI, no un éxito que vende muchísimo un año y después desaparece. No apostamos nunca a éxitos coyunturales”.
“Las grandes editoriales son un cocoliche: publican al kirchnerista y al antikirchnerista. Marcos Aguinis puede estar con Ricardo Forster en la misma editorial. A mí me impresiona un poco eso”.
La entrevista entera se puede leer acá, acá y acá.
Casualmente (?), el martes pasado, Cristina dijo unas palabras ante los nuevos egresados del Instituto del Servicio Exterior de la Nación y dijo, entre otras cosas…
“En la Argentina, no solamente en la carrera diplomática, en la carrera docente, en muchos ámbitos se premiaban los años. Es cierto que los años traen experiencia y que la experiencia es muy buena, pero yo creo que tenemos que tener un nuevo concepto también en todas las actividades y que es premiar los que tienen buenas ideas, independientemente de los años, y los que tienen proyectos para llevar adelante, porque sino, muchas veces llegábamos a la paradoja que alguien era premiado con un alto cargo -suele suceder muchas veces en la carrera docente- cuando ya está casi a punto de jubilarse y que por ahí tiene más ganas de irse a la casa que hacer cosas nuevas, porque es la evolución de la vida y porque es el producto de una larga vida de trabajo.
Por eso digo que tenemos que inyectar nuevos conceptos y nuevas metodologías en todos los ámbitos y el Servicio Exterior de la Nación no puede estar exento de dar mucho lugar y mucho espacio a las nuevas generaciones que, además, también, en un mundo que ha cambiado muy rápidamente pueden identificar más adecuadamente las nuevas necesidades, los nuevos códigos de comunicación, pero que podíamos hacerlo nosotros que somos de la generación -digo yo todavía- de la imprenta y de la lectoescritura Gutenberg.
El mundo ha cambiado y creo que debemos cambiar con él y dar y abrir nuevas oportunidades para que la oportunidad de ser no llegue después de muchos años cuando por ahí uno está cansado y realmente ya no tiene toda la fuerza y el ímpetu que da la juventud”.
