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4/5/09

Círculos

Un día como hoy y cualquier otro día de estos últimos podría decirse que en estas elecciones se confrontan dos ideas. Sin embargo, esa dicotomía no logra penetrar el vallado mediático pues se ha decidido imponer la discusión chiquita como dinámica del debate público. ¿Pero cuáles son esas dos ideas?

Habitualmente, el oficialismo se refiere al conjunto de políticas públicas ejecutadas hasta la fecha bajo la denominación de modelo de acumulación económica con inclusión social. En la vereda de enfrente, hay dos variantes de un mismo tenor que se expresan a través de conceptos genéricos como república o institucionalidad, auguran que “se va a acabar la cara de culo”, denuncian que esto es tremendo y nadie hace nada y hacen otras apelaciones al niño constitucionalista que todos los argentinos llevamos dentro.

Sin embargo, ninguna de las dos corrientes de pensamiento expresa acabadamente su contenido. Una, tal vez, porque entre las ráfagas de metralla mediática gasta mucho tiempo en la trinchera asomando la capocha para ver quién tira; la otra, quizás, porque esconde motivaciones inconfesables.

En un asado reciente, un grupo de individuos de diversas orientaciones políticas debatía, entre vaso y vaso de tinto, sobre las próximas elecciones, sin saber que en realidad discutían sobre estas dos corrientes en pugna. La charla era absolutamente caótica. Entre los comensales, había varios sujetos pertenecientes a ese conglomerado que los medios denominan “gente”, es decir, personas que suelen decir frases como “a mí la política no me interesa”, pero que no paran de hablar de ella. Ellos exigían a “los políticos” que les expliquen la disyuntiva de manera que se entienda.

Frente a este panorama, un tímido muchacho que había pasado todo el rato junto a la parrilla expuso lo siguiente:
En nuestro país siempre existió esta pugna entre dos países. Una Argentina -que yo creo está fielmente representada por el gobierno- se funda en una idea muy simple: para asegurar un porvenir felíz a los ciudadanos hay que generar un fuerte mercado interno. Para que haya un fuerte mercado interno, hay que redistribuir la riqueza. Para redistribuir la riqueza, hay que subir los salarios. Para subir los salarios, hay que generar industrias y actividades económicas que sean sustentables en el tiempo. Para que haya industrias y actividades económicas sustentables en el tiempo, hay que generar un fuerte mercado interno”.
El joven agregó entonces que ese círculo virtuoso es el círculo de la estabilidad, de la previsibilidad, de la justicia, de la inclusión y del desarrollo. Sostuvo que, en los países del tercer mundo, esto no se puede lograr sin una fuerte intervención económica del Estado. Aclaró que dentro de ese marco hay matices, más de izquierda, más de derecha, pero matices al fin. Advirtió que esas ideas no son nada raras, que han sido consagradas científicamente a lo largo del siglo XX y probadas en todos los países que hoy son del primer mundo. Un nacionalismo sano, diría Scalabrini Ortíz.

Y siguió:
Por el otro lado, tenés la otra Argentina. Un país que se dedica a aprovechar el momento económico internacional, apostando a determinadas actividades que generan una grandísima rentabilidad. Acá, esa actividad es básicamente la agropecuaria. Entonces, lo que se pretende es que de esa rentabilidad se derrame el capital hacia los otros sectores de la economía para desarrollar el resto del país. El mercado sería el encargado de producir ese derrame, sin ninguna dirección de la economía por parte del Estado. Lo que termina sucendiendo es que la rentabilidad se la termina quedando muy poca gente; el dinero se va del país; luego, en algún momento se acaba la coyuntura internacional favorable a la actividad económica y como no hay otras actividades rentables, el país colapsa; la presión social es tan grande que hay represión; se destruye la clase media; hay algún cambio de gobierno para maquillar el descontento y ahí arranca todo de nuevo”.
Agregó entonces que ese círculo vicioso es el círculo de la inestabilidad, de la imprevisibilidad, de la injusticia, de la exclusión y del atraso. Sostuvo que en los países del tercer mundo esto no se puede lograr sin una fuerte represión social por parte del Estado. Aclaró que dentro de ese marco hay matices, más de izquierda, más de derecha, pero matices al fin. Advirtió que esas ideas no son nada raras, que han sido consagradas científicamente a lo largo del siglo XX y probadas en todos los países que hoy son del tercer mundo. “Ese es el meollo, el resto es verso”, concluyó y volvió a la parrilla. Así resumió este pibe la gran disyuntiva histórica de nuestro país. Por supuesto, hubo disensos, pero la charla se encauzó de otra manera. Ojalá ese debate se diera en todos los asados, en todos los diarios y en todos los canales.

Fuente: Ni a palos, Domingo 3 de Mayo (retocado para el blog).

12 comentarios /:

JW Cooke dijo...

Excelente. Yo trato de evitar los asados multitudinarios pre-elecciones, son fuentes de gorilaje manifiesto. Luego de esas reuniones, paso algunos meses reclutado entre pocos compañeros, aguardando que calme la marea de revanchismo e individualismo.

salud!

El Conurbano dijo...

JWC: véngase a comer un asado conmigo. Está prohibido el gorilaje, y al menor intento del mismo, saco el rebenque y se acaba la joda.

Anónimo dijo...

Naaaaaaaaah

BRILLANTE.

Lic. Baleno dijo...

Esta re claro. El que no lo quiere entender es porque es de esos que dicen que la politica no les interesa para nada pero... siempre defienden a los horrendos.

raf dijo...

A mi me parece un análisis que atrasa más de 30 años.
Esa mecánica la aprovechó Brasil, con un pais grande, un mercado interno importante, y una política económica coherente en el tiempo.
Argentina desperdició esa oportunidad, a partir del 55. En esa época, los progres que hoy dan este discurso, hacían otros discursos, que también atrasaban 20 años, pero que sirvieron para darle un barniz "de izquierda" al gorilismo de entonces.
Hoy pasa lo mismo: aquellos que el viejo echó de la plaza, junto con toda la izquierda progre, hacen un discurso atrasado (como si pudieran lavar sus culpas del 55 y 76) que deberían haber practicado cuando Perón vivía, para ayudarlo a gobernar, y no aliarse con los milicos para voltear al gobierno.
Imberbes arrepentidos y vergonzantes, quieren defender un gobierno anacrónico y gorila, que empezó a acordarse del peronismo y de los pobres (garrafa de gas) cuando se le terminó la cuerda.
Siguen siendo tan gorilas como en el 55 y 76.

MC dijo...

Hace tanto que no participo de un buen asado che!
Ojo que a mi la política no me interesa ni un poquito eh! pero si necesitan un parrillero masticador, soy funcional, discreto y aplaudidor de discursos político partidarios y de los otros. Estoy disponible por un chori y el vaso de vino.
Fin.

Aguante Scalabrini!!!!!
Ovación!!!

Comandante Cansado dijo...

El muchacho ese, ¿tiene blog? Ah, no, cierto que hay que ser hipertrofiado genital, ufa...

Paula dijo...

Un orgullo, primo!! El suplemento y la nota.
De más está decir que coincido con el primer modelo explicado por el muchacho, sobre todo estos días que volvió a subir la soja y no creo que se vaya a ver ningún desparrame de dinero otros que no sean quiénes lo cobran.

natanael amenábar dijo...

Pasen por acá:
http://remeraspoliticamenteincorrectas.blogspot.com/2009/04/crispacion.html

La editorial es un orgullo.

natanael amenábar dijo...

Y este es un divino:

http://letras-de-molde.blogspot.com/2009/04/estencil-de-la-crispasion.html

ramon dijo...

bueno, por lo menos leo el Ni a Palos acá...

gracias muchachos!!! esselente...

Matías dijo...

Muy buen posteo.

Sobre Evita, Nacha y el lenguaje de Estado los invitos apasar por acá:

http://riarevuelta.blogspot.com/2009/05/el-simulacro-y-el-lenguaje-de-estado.html