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12/7/07

La vida por el Peludo!

Un día como hoy pero de 1852 nace en el porteño barrio de Balvanera Hipólito Yrigoyen quien fuera, en 1930, el primer presidente en sufrir un golpe de estado militar dirigido por la oligarquía y apoyado por sectores de derecha y de izquierda. Ese día un lampiño y desconocido Arturo Jauretche, lleno de rabia piensa desde la provincia de Mendoza que "ser vencidos sin dar pelea no es cosa de criollos". Finalmente toma su revólver y se lanza a la calle en busca de sus amigos para convencerlos de la necesidad de resistir. Una cuadra antes del comité, Arturo se tropieza con un grupo de exaltados que festejan el gobierno militar y ahí nomás les dice: "¡Viva Don Hipólito Yrigoyen!", mientras saca el revólver para defenderse. Atacado por la patota reaccionaria, se refugia en una casa de gente amiga pero luego cae en manos de la policía y lo llevan a la comisaría. Como ya había ley marcial, el caso escapaba a la esfera policial y lo trasladaron a un cuartel militar al mando del joven coronel Edelmiro J. Farrel. Bajo la ley marcial, lo que Arturo había hecho tenía una sola pena: fusilamiento. Safó. A la madrugada lo dejaron en libertad con la expresa condición de que "se mandara a mudar". Jauretche se toma el tren hacia Buenos Aires y en el medio del traqueteo de las vías se jura a sí mismo: "ayer hemos sido derrotados, hoy comienza la resistencia".

4 comentarios /:

Edelmiro Julian Farrell dijo...

Me acuerdo bien de ese mozo Jauretche. Había venido a Mendoza (donde yo estaba destinado como Jefe de la Guarnición de la ciudad) con la intervención Bornazi. El, y otros porteños de avería como ese mozo platense Ricardo Balbín, se dedicaron a prepararle el más espantoso fraude a los lencinistas para las elecciones provinciales del 7 de setiembre del 30. Lástima grande para estos peludistas que un día antes nosotros los militares les ganamos de mano. Se ve que la primereada no le gustó y medio en pedo como estaba salió a hacer bochinche con un revolver, asustando a las mujeres y los changos. Suerte para el que lo prendimos nosotros antes de que lo hicieran los lencinistas. Si no cuenta el cuento. Una vez que estuvo un poco más calmado cuando se le fueron yendo los vapores etílicos, di orden de llevarlo a la estación del ferrocarril Pacífico y embarcarlo en un vagón de segunda del primer tren que partiera para Buenos Aires. Me debe la vida Jauretche...ah y un boleto de ferrocarril.

Un Día Peronista dijo...

Un gusto tenerlo aquí, señor Edelmiro. Le agradecemos el aporte histórico y le proponemos un brindis con un poco de líquido etílico con el que ese mozo se envalentonó para defender al pueblo ¿El motivo? La más maravillosa gesta de un pueblo, aquel 17 de octubre, que sin su humilde aporte encarcelando al general no hubiese sido tan romantico.

Edelmiro Julian Farrell dijo...

Se equivoca de cabo a rabo mi querido amigo. Yo no hice detener a Perón. Ese fue Abalos que tenía el apoyo de Campo de Mayo, que para esa época era realmente el único estamento militar con poder de decisión en nuestro gobierno. Le diría que a esas alturas yo era apenas una figurita decorativa, a tal punto que si Campo de Mayo pactaba con los políticos (como estaban a punto de hacer) y entregaban el gobierno a la Corte, en menos de un segundo me pegaban un voleo en el traspuntín..y chau Farrell. No creo que el 17 de octubre haya sido romántico. Ese fue un juego de vivos en donde Perón lo primereó a Abalos. Los dos eran unos fuyeros, unos jugadores de peca, que antes habían hecho alianza para sacarse de encima a Ramirez y que se traicionaron mutuamente. Ganó Perón porque convenció a Campo de Mayo que sin el, los políticos cuando retomaran el poder iban a juzgar a todos los militares como cómplices del fascismo. Por lo menos así lo veo yo. No soy un milico de muchas lumbreras. Apenas un hombre simple que le gusta tocar la guitarra, ir al boxeo y caminar en mis altos años por las calles de Almagro. Ya no me meto en política (en realidad creo que nunca me metí). El otro día estuvieron en mi departamento Videla, Massera y Agosti. Vinieron a condecorarme en nombre de la Junta Militar por haber sido yo como presidente quien creó la Fuerza Aérea Argentina. Realmente no me halaga mucho tal cosa. Sobre todo despues de ver a cada Brigadier y Comodoro actuar en política...vean si no lo que está haciendo ese Cacciatore...llenó de escombros la ciudad y ya no puedo caminar tranquilo por las calles de Almagro. Solo me resta ver boxeo por televisión, lo que a mis 93 años es el unico entretenimiento. Soy viudo hace muchos años. Creo que he vivido de más. La nada me llegó antes de la muerte y eso es feo...ser un olvido viviente.

Un Día Peronista dijo...

No se nos desanime Don Edelmiro. Tenemos una compañera para presentarle, si es que aún no se conocen, asidua lectora de undiaperonista, que tal vez le dé calce. Se llama Zita y también es viuda. Viva el Amor! Viva Perón!