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26/8/07

Al calor de las masas

Un día como hoy pero de 1743 nace Antoine Lavoisier, químico francés y apasionado defensor de la doctrina peronista. Considerado el creador de la química moderna por sus estudios sobre la oxidación de los cuerpos y la respiración animal, entra en la mitología peronista con su famosa "Ley de Conservación de la Masa", en la que sienta las bases del movimiento más revolucionario de todos los tiempos. En sus enunciados, que en un primer momento fueron erróneamente interpretados como estrictamente referidos a las reacciones químicas, deja en claro que las masas son indispensables para el desarrollo de cualquier movimiento. “Toda transformación es sufrida por la masa y realizada por la masa”.
Doscientos años más tarde, el general Perón reivindica estas palabras y participa en la revolución militar que termina un proceso de fraude y corrupción política iniciado con el golpe militar de 1930 que había desplazado del poder al Presidente constitucional Hipólito Yrigoyen. Posteriormente, desde su puesto en la Secretaría de Trabajo y Previsión, impulsa la organización de los trabajadores en sindicatos transmitiendo al movimiento obrero una visión reivindicadora y nacional del trabajo y promueve una legislación protectora inspirada en los enunciados de Lavoisier, ignorados durante cientos de años por gobernantes gorilas desconocedores de los principios fundamentales que rigen a un Universo Peronista.

1 comentarios /:

Pedante Papávero dijo...

¡Antoine Lavoisier, solo!
¡Químico viejo lindo!
Sacalo como vos sabés
no le des tiempo, fajalo.
¡Antoine Lavoisier, solo!
¡Químico viejo lindo!
Ya está listo, cruzalo,
cruzalo que lo tenés.

Como caído del catre
por tu coraje feroz
después del rudo combate
durmiendo en la lona está,
después termina la cuenta
y alzan tu puño triunfante.
Y la hinchada que te alienta,
subyugada y turbulenta,
se revienta de gritar.

¡Antoine Lavoisier, solo!
¡Químico viejo lindo!
Sacalo como vos sabés
no le des tiempo, fajalo.
¡Químico viejo lindo!
Ya está listo, cruzalo,
cruzalo que lo tenés.

De París a undiaperonista,
y de undiaperonista a Nueva York,
seguís volteando muñecos
con tu coraje feroz.
Cuando te pongan al frente
del mismo campeón del mundo
ponete esa papa en la olla
concinátela a la criolla
y por cable la fletás.

¡Antoine Lavoisier, solo!
¡Químico viejo lindo!
Sacalo como vos sabés
no le des tiempo, fajalo.
¡Químico viejo lindo!
Ya está listo, cruzalo,
cruzalo que lo tenés.
Letra de Pedante Papávero, autor también de Leguizamo acompañado y de otras brillantes composiciones populares, entre ellas una dedicada a los simpatizantes del club de "Football" Barrancas Central, que veinte años después un tal Ivanisevich, médico, ministro y recibidor de carterazos de putas junineras infatuadas plagiará con otro título y con una jocosa estrofa que abroga por "combatir al capital"