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27/2/08

El mínimo de sus derechos

Un día como hoy pero de 1946, sólo tres días después de que el peronismo ganara su primer elección, Evita se sube a un palco para dar lo que sería recordado como su primer discurso político. Avanza los escalones, se pone derechita, limpia la garganta para probar el tono, y dice:
La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar. La mujer, resorte moral de su hogar, debe ocupar el sitio en el complejo engranaje social del pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse en grupos más extendidos y remozados. Lo exige, en suma, la transformación del concepto de mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes sin pedir el mínimo de sus derechos.
Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar, había dicho el Pocho. Entonces, apenas asumido el gobierno el 1 de mayo de ese año, mandan un proyecto al Congreso para que las minusas puedan votar. Desde ese día, hasta las señoras gordas de barrio norte que luego festejaron -con collares enredados en cogotes rebosantes de grasa- la pintada "viva el cáncer", hasta esas, malayas, pueden votar.

2 comentarios /:

Lord Cheselin dijo...

Nuestra Santa Venus, vive en el mejor lugar que puede vivir alguien: en el pensamiento y en el corazon del pueblo.

Jean Paul dijo...

señores, chistes al margen no entiendo como tantas mujeres contemporáneas del peronismo son gorilas.
Es decir: creo que el peronismo fue tan revolucionario para nuestro país como la revolución bolchevique para Rusia.
Y esto lo dice un fidelista.
Me hinco con respeto ante la imagen de EVA.