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25/2/11

¡Que los cumplás!

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Un día como hoy, pero ahora, en un ratito, salimos para acá para recordar el día de su cumpleaños, al groso de Néstor... y de yapa, Yacyretá!

7/2/11

Para editar a Sarlo se necesita una poca de gracia (y otra cosita)

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Un día como hoy pero el 9 de octubre del año 2000, en pleno gobierno de la Alianza, vovió a abrir la editorial Siglo XXI Argentina, luego de que la Dictadura la obligara a cerrar y quemara varios de sus títulos históricos. En ese momento “Charly” o “Carlitos” pasó a ser “Carlos” Díaz, el nuevo editor general de Siglo XXI Argentina. Tenía tan sólo 25 años, recién graduado de Sociólogo en la UBA y se animó a hacerse cargo de un “proyecto político-cultural” que desafiaba a la crisis económica con criterios empresariales y editoriales poco recomendados por el empresariado tradicional y ortodoxo.

Hoy, a 10 años de aquél comienzo, aparece un reportaje muy piola a Carlos Díaz en página 12 en el que dijo algunas frases como estas:

“El 1º de enero de 2002 tuvimos que dar un giro de ciento ochenta grados en la estrategia que habíamos planteado porque se volvió imposible importar. Apelamos a la famosa sustitución de importaciones y empezamos a hacer acá los libros más importantes que importábamos. Al mismo tiempo aceleramos el proceso de desarrollo de nuestro catálogo”.

“Tenemos que ser una empresa en el sentido estricto de la palabra; si no somos rentables, cerramos. Pero es una empresa un poco atípica. Siglo XXI cumple ahora 45 años y nunca repartió el dinero entre sus accionistas. Siempre que hubo ganancias, se reinvirtió en la editorial”.

“No soy un analista político, pero mi sensación es que el pragmatismo de Kirchner, en el buen sentido de la palabra, le permitió realizar una gestión que nadie esperaba, con una cantidad de cambios importantes, que tampoco nadie esperaba en el corto plazo, y esto generó mucho entusiasmo en los que somos más jóvenes. Para alguien como yo, que creció rodeado de desilusión, sin esperanza en lograr grandes cambios en la sociedad, ahora que veo que fue posible me es muy difícil mantenerme distante del kirchnerismo”.

“Un título que vende 300 ejemplares por año es buenísimo para nosotros. Ese es el sostén verdadero de Siglo XXI, no un éxito que vende muchísimo un año y después desaparece. No apostamos nunca a éxitos coyunturales”.

“Las grandes editoriales son un cocoliche: publican al kirchnerista y al antikirchnerista. Marcos Aguinis puede estar con Ricardo Forster en la misma editorial. A mí me impresiona un poco eso”.

La entrevista entera se puede leer acá, acá y acá.

Casualmente (?), el martes pasado, Cristina dijo unas palabras ante los nuevos egresados del Instituto del Servicio Exterior de la Nación y dijo, entre otras cosas

“En la Argentina, no solamente en la carrera diplomática, en la carrera docente, en muchos ámbitos se premiaban los años. Es cierto que los años traen experiencia y que la experiencia es muy buena, pero yo creo que tenemos que tener un nuevo concepto también en todas las actividades y que es premiar los que tienen buenas ideas, independientemente de los años, y los que tienen proyectos para llevar adelante, porque sino, muchas veces llegábamos a la paradoja que alguien era premiado con un alto cargo -suele suceder muchas veces en la carrera docente- cuando ya está casi a punto de jubilarse y que por ahí tiene más ganas de irse a la casa que hacer cosas nuevas, porque es la evolución de la vida y porque es el producto de una larga vida de trabajo.

Por eso digo que tenemos que inyectar nuevos conceptos y nuevas metodologías en todos los ámbitos y el Servicio Exterior de la Nación no puede estar exento de dar mucho lugar y mucho espacio a las nuevas generaciones que, además, también, en un mundo que ha cambiado muy rápidamente pueden identificar más adecuadamente las nuevas necesidades, los nuevos códigos de comunicación, pero que podíamos hacerlo nosotros que somos de la generación -digo yo todavía- de la imprenta y de la lectoescritura Gutenberg.

El mundo ha cambiado y creo que debemos cambiar con él y dar y abrir nuevas oportunidades para que la oportunidad de ser no llegue después de muchos años cuando por ahí uno está cansado y realmente ya no tiene toda la fuerza y el ímpetu que da la juventud”.

Con Cristina

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Un día como hoy pero hace poquito, en la Revista Debate, sale un reportaje muy interesante al compañero Juan Cabandié.

¿Cómo percibe ese crecimiento de la militancia juvenil?

Ese compromiso se plasmó cuantitativa y cualitativamente en los últimos meses. Algunos que nos criticaban, a partir del fallecimiento de Néstor, vieron que las medidas que toma Cristina tienen una lógica y son beneficiosas para ellos. Así que revieron su posición. Los que sólo nos apoyaban mientras veían la televisión sintieron que con eso no alcanzaba y que era necesario participar desde algún lugar. Y los que participaban tibiamente decidieron comprometerse más.
Son etapas y tiempos diferentes. Hace diez años muchos veían como posibles mecanismos de participación las asambleas barriales o alguna red social. Pero hoy es el Estado el que se para en el centro de la escena para cumplir las reivindicaciones de esas luchas populares.

(sigue acá)

6/2/11

Nada más y nada menos que soberanía

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Un día como hoy pero del año 2006, la compañera y amiga de esta casa, María Inés Mato, nadó durante unos larguísimos 20 minutos, en las gélidas aguas de la Caletta Potter en la Antártida Argentina, en el mismo escenario donde un año atrás una bióloga inglesa pasó a mejor vida por no aceptar el convite a jugar de una foca leopardo.

Gaviotas, cormoranes, pingüinos, el incontable plancton del mar, los glaciares circundantes saludaron con beneplácito y algarabía la reafirmación a pura brazada de la Soberanía Nacional por parte de Inés.

A continuación, compartimos las palabras de Griselda Gambaro, que escribió un cuento para niños contando esta nueva histórica y creativa gesta soberana sobre nuestro territorio más austral.


Del libro: A nadar con Maria Inés

GRISELDA GAMBARO

Les cuento mi última aventura. Abríguense, porque es mucho más fría que la del Canal de Beagle

o del Lago Argentino.

Les pregunto: ¿cuál es el lugar más gélido del país? (¡Ay! ¡Un despistado me contesta Mar de Ajó!).

¡La Antártida, por supuesto!

Quise nadar en una caleta de la isla 25 de Mayo que está a poca distancia de la base Yubany, en el continente antártico.

El día fijado para mi zambullida fue el 6 de febrero, el año: 2006.

Ese día, el capitán del Puerto Deseado, que éste era el nombre del buque que nos daba alojamiento, me dirigió unas palabras, el tono severo, la expresión muy seria, como llamándome al orden:

- ¿Ya está lista? No tarde más.

¿Qué decía? ¡No iba a mandarme! Pero en seguida comprendí que no quería mandarme.

Simplemente, estaba mirando el horizonte y como sabía mucho podía leerlo como ustedes un libro del colegio.

- Esas nubes - señaló - indican que el tiempo puede cambiar dentro de poco.

Yo las miré - a las nubes - y me di cuenta de que era mejor apresurarse.

Dos gomones ya estaban alistados para ponerse en marcha.

¿Por qué dos, si siempre me acompañaba un bote? Porque en la caleta de la isla había unas focas

llamadas leopardo que podrían arrastrarme al fondo. Solían ser tantas y las profundidades tan hondas que si me arrastraban, yo difícilmente podría emerger de nuevo a la superficie.

Entonces, ¡adiós, María Inés!

Pero cuando yo nadé, ¡qué suerte!, las focas no aparecieron.

No me decidía al chapuzón. Me di cuenta de que necesitaba una señal propicia.

Y de pronto, apareció la señal: una gaviota.

Las gaviotas de la Antártida no son como las de Mar del Tuyú o San Bernardo, que en comparación con sus hermanas parecen pajaritos. Estas, las de la Antártida, son enormes y, con las alas desplegadas, tan grandes como águilas.

Pero águilas nada amenazadoras.

La gaviota volaba serenamente y se me ocurrió que me daba permiso para tirarme al agua.

Éste es el momento, me dije.

¡Entonces me zambullí!

Brazada va, brazada viene, nadé en ese paisaje de mar y de blancura de nieve donde apenas

sobresalía el pico oscuro de una montañita en la isla.

Y de ese pico vi avanzar, formando un círculo perfecto, otras tres gaviotas, igualmente grandes,

impresionantes.

La Naturaleza acepta o no que algo esté ocurriendo en su contorno, algo imprevisto como podían ser esos gomones que me acompañaban y una figurita (yo) en el agua. En ese momento, supe que la Naturaleza me aceptaba y me lo decía.

De pronto, una de las gaviotas abandonó el círculo y comenzó a planear descendiendo hacia mí.

Se detuvo muy cerca y, de haber habido sol, su sombra me hubiera cubierto.

Oí que desde los gomones me gritaban exaltados, a pleno pulmón. Señalaban la gaviota:

- ¡Te está mirando, te está mirando!

Yo alargue el brazo en una nueva brazada y mientras levantaba la cabeza para respirar, torcí ligeramente el cuello en su dirección y nuestras miradas se encontraron.

¡Ah, esa mirada que intercambié con la gaviota!

No la olvidaré nunca.

Ella me contaba de las inmensidades en donde vivía, de sus vuelos, de sus descensos en picada para comerse los peces, del viento que le golpeaba el buche y se combinaba con sus alas para sostener el vuelo. Del lugar donde empollaba y de sus crías gaviotitas.

Y yo, ¿qué le conté? Pues cuánto había deseado nadar en la Antártida, rodeada del hielo de esas

inmensidades que ella conocía como la palma de su mano, digo, de su pata.

En esa larga mirada nos hicimos amigas, por un instante ella penetró en mi mundo y yo en el suyo.

Después, ella giró y se alzó para volar de nuevo con las demás gaviotas que la esperaban más alto, cerca del cielo. Agrandaron el círculo y así me acompañaron hasta que salí del agua.

Había nadado veinte minutos y, por supuesto, sentí más frío cuando tocó el aire.

Me abrigué en seguida con una vieja manta del norte, suave y peludita, que siempre llevaba conmigo.

Apenas me senté en el gomón, ¿qué se le ocurrió al capitán del barco?

¡Hizo sonar la sirena!

¡Pi, piiiii!, así sonaba alegremente la sirena en el silencio de la Antártida. Festejaba la sirena que había cumplido. Cumplido con mi deseo, con el mar helado, con mi amiga, la gaviota, que también me había contado -con su mirada- que su ilusión había sido ver a una criatura de la tierra nadar como una foca, por fin, en esas aguas.

¡Pi, piiiiii! ¡Misión cumplida

3/2/11

Pintó el peronismo

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Un día como hoy pero hace tres días, nos llega un correo del compañerazo Héctor Ángel Benedetti que, además de ser el autor de este y este blog, coleccionista y escritor de tango, ¡está en Wikipedia!.

Compartimos con los lectores el correo recibido hace pocos días porque así lo hubiera querido el general:

"Estoy por estos días visitando las sierras de Curá Malal, en el sudoeste de la provincia, lugar donde hace cien años tomara sus vacaciones el primer presidente kirchnerista (Figueroa Alcorta: muy a la ligera algunos historiadores lo encasillaron como un presidente "del Régimen", pero lo cierto es que se le dio vuelta a Roca y terminó siendo progresista y proto-peronista).

Grande fue mi sorpresa cuando se me ocurrió pasear por el cementerio de Pigüé, y entre las bóvedas de tantas familias francesas que hay allí encontré un monumento hecho por Numa Ayrinhac (1881-1951), el pintor de los retratos oficiales de Perón y Evita a finales de los '40.

Ayrinhac, inmigrante de Aveyron como muchos de los primeros pobladores de Pigüé, luego discípulo de De la Cárcova, fue el pintor preferido de Evita y fue quien hizo el cuadro de Perón y Evita que está en la Casa Rosada, como así también el de Evita que ilustró la tapa de La razón de mi vida (cuyo original no se conserva porque fue destruido por la Libertadora), el de su madre Juana Ibarguren y el de su hermano Juan Duarte.

Envío una foto que tomé de la escultura que vi en el cementerio, y otras que sirven para ilustración de lo que cuento arriba.

Saludos cordiales.

Héctor Ángel Benedetti."





2/2/11

El amor que no le diste vos

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Un día como hoy pero de 1882, nace en Irlanda el compañero James Joyce. Aprovechamos la ocasión de su recuerdo para acercar a los seguramente ya descansados lectores una entrega más de las lecturas peronisto-veraniegas.

Esta vez, van sus dos novelas más importantes:

Retrato del artista adolescente

Ulises

En ambas hay niños, niñas o adolescentes como protagonistas y una gran crítica a las instituciones opresoras de la época, sobre todo a la Iglesia.

Hablando de niños e instituciones opresoras, silencio que el Viejo quiere decirnos algo…




Y después de esto, embalado como venís, escuchate este temazo de Onda Vaga:



El Príncipe (Onda Vaga)

Los pibes allá en la esquina
están como dibujados
nadie paga sus pecados
no les socorre ni dios.
esperan la tardecita, ayyy
y se van pa´ la placita
beben y fuman un paco
después oyen reggaetón
porque esperan que en el cielo esté el amor
que no le diste vos
que no? cómo que no?
mirate, miralo

Los pibes cumplen condenas
entran y salen las penas
entran y salen las penas
de su niño corazón
y tienen la valentía, ayyyy
de ganarse el día día
aunque una noche sin luna
se queden tu encendedor
porque tiene mucho cielo y mucho mar
me gusta este lugar
que no? cómo que no?
mirate, miralo

Regá mi patio a manguera niña de la primavera
niña de la primavera regá mi patio de amor
que llega otro nuevo año, ayyyy
que se somete a la espera
de que se haga verdadera
tu locura y tu ilusión
porque tiene mucho cielo y mucho mar
me gusta este lugar
que no? cómo que no?
mirate, miralo

Porque tiene mucho cielo y mucho mar...